Las comunidades estadounidenses se enfrentan a una época de crecientes presiones medioambientales —desde olas de calor sin precedentes y huracanes catastróficos hasta condiciones meteorológicas locales inestables— y las comunidades latinas están soportando una parte desproporcionada de esa carga. Los retos que se avecinan son graves, pero también lo es la oportunidad: la inversión en soluciones medioambientales puede convertir el riesgo en prosperidad.
Para muchos latinos, esos riesgos se acumulan. Los peligros a nivel de barrio, como la contaminación, las infraestructuras en mal estado y la falta de espacios verdes, se suman a la amenaza climática general. Si pasas los días trabajando al aire libre en la construcción o la agricultura, el peligro es real y se hace patente cada día en el trabajo. Las comunidades latinas no se limitan a observar cómo se desarrolla esta crisis. La están viviendo en carne propia.
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